El pasado 9 de septiembre lancé Kizuna, y eso conllevó a tener muchas comunicaciones preparadas, coordinadas, una landing con su CTA y observar qué pasaba.

Tras un mes, quiero compartiros algunos datos y aprendizajes.

Los números

Hay dos momentos iniciales antes de empezar a trabajar juntos, la primera conversación para ver dónde estás y luego una propuesta de un plan de trabajo, con la que confirmamos si seguimos trabajando juntos/as.

  • Conversación → cliente: 44%
  • Propuesta de plan → aceptan: 67%
  • De dónde llegaron:
    • LinkedIn 56%
    • Recomendación 33%
    • X 11%
    • Instagram 0%
  • Qué se les había movido:
    • solo el trabajo 57%
    • el trabajo y algo personal a la vez 43%

El trabajo estaba en el 100%. Como ya dije anteriormente, parece que es más fácil decir ahí que algo no funciona, así que es la puerta por la que entra casi todo el mundo.

Dónde estaban cuando escribimos el plan

  • Ruptura o crisis laboral: 86%.
    Despido, salida de la empresa, carrera en duda tras años en el mismo sitio, promesa profesional rota.
  • Confusión de identidad, «no sé qué quiero»: 86%.
    Niebla mental, «no me reconozco», duda de seguir en el mismo rol.
  • Duelo de vínculo: 57%.
    Separación, divorcio, ruptura sin cierre, dolor por una casa o un círculo social que se rompe.
  • Autoestima o confianza baja: 57%.
    «No confío en mí», miedo a hacerlo sola, falta de reconocimiento.
  • Parálisis o desequilibrio vital: 57%.
    Todo gris, listas de tareas sin accionar, dificultad para saber por donde tirar.

Nadie llega con esta lista. Se llega con uno o dos temas. Al explorarlos se conectan entre ellos y aparecen otros que hay que trabajar antes de poder definir un plan y los siguientes pasos. Esto es lo que aparece cuando miramos todos los aspectos que rodean a la persona.

Aprendizajes

La recomendación pesa más que el alcance. Un tercio de las conversaciones llegaron porque alguien de confianza dijo «habla con ella». El resto porque han seguido mi trayectoria, y de alguna manera, sienten confianza conmigo. Hubo un par de casos que no encajaron, uno porque usó la llamada para una petición diferente, y otro caso porque no se presentó en dos ocasiones (este no es el compromiso adecuado para un trabajo de crecimiento personal o profesional).

El esfuerzo y el alcance no están balanceados. Instagram es donde más he publicado y más he grabado, y sólo me trajo mis clientes beta cuando ni siquiera hablaba de Kizuna. Uno de mis posts recientes de LinkedIn tuvo más de 13k impresiones, y no me escribió nadie; otro llegó a 143 impresiones y abrió tres conversaciones.

Ninguno de mis nuevos leads o clientes reaccionaron a mis posts de lanzamiento en LinkedIn. Ninguno.

Se valora desde el minuto uno tener un plan escrito y vivo. Sin excepción. Cuando aspectos importantes de tu vida cambian y sientes que el plan no funciona, lo primero que desaparece no es la motivación: es la estructura. Un plan que puedes abrir un martes a las siete de la mañana devuelve eso, un camino, antes de devolver cualquier respuesta.

He validado el método, el precio, algunos de los momentos que hacen conectar a la persona con la propuesta, y esto me hace muy feliz. Sin embargo, hay que seguir trabajando para tener más visibilidad, conversaciones y personas con las que poder seguir trabajando.

Si te resuena o le podría interesar a alguien

Sigo teniendo espacio este otoño-invierno.

No hace falta llegar las ideas claras, una lista de problemas o un plan. Hace falta llegar compartiendo qué te notas, qué te pasa, y a partir de ahí vemos. 50 minutos sin compromiso, aunque si te resulta más cómo escribir, puedes contactarme en hola@vanesatejada.com.

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