Hay una gran responsabilidad desconocida en todas las personas que emiten y/o reciben un mensaje.

En primer lugar, ya es complicado que la primera vez que se transmite algo, las personas que reciben el mensaje diferencien lo que se dice respecto lo que uno interpreta. En segundo y sucesivas veces, el receptor transmite de nuevo esta información como era originalmente o como él ha interpretado.

Telefono Escacharrado Emisor

En mi experiencia personal, generalmente transmitimos lo que nosotros hemos interpretado sin respetar el mensaje original: “yo lo que he entendido… más o menos lo que ha dicho…”.

Telefono Escacharrado Receptor

Quiero sembrar una pizca de conciencia para todos los que comunicamos algo, cuando salimos de una reunión y tenemos que poner al equipo al día de un tema, cuando me he enterado de un cotilleo, y antes de ver si es cierto lo cuento y si puedo le añado algo más de morbo, cuando doy un curso sobre un tema y hago que mis trucos predominen respecto la materia en sí.

¿Y qué conseguimos con esto? Podemos ahorrarnos muchos malentendidos y sus correspondientes problemas de comunicación. Respetamos la esencia del mensaje, lo que realmente transmite, y además no ponemos en boca de otros palabras que no son ciertas, algo que puede dañar su trabajo, su reputación o imagen sin ser su intención ni merecérselo.

Hace tiempo asistí a un taller de regulación de conflictos donde aprendí la importancia de la reformulación: “¿quieres decir…?”. Sencillamente me aseguro de que lo entendido es lo que el emisor quería decir, o si soy yo el emisor intento asegurarme de que las personas han entendido lo que yo quería decir. Lo recomiendo al 100%, es complicado pero ayuda.

Quizá sea inevitable añadirle un “ingrediente extra” al mensaje original, pero al menos diferenciemos lo que las cosas son, de lo que nosotros creemos.

4 thoughts

  1. A ver si un día de estos nos tomamos un café y te cuento la dinámica “niños negros”, una especie de teléfono escacharrado que saca a pasear una buena cantidad de prejuicios y clichés que nos sesgan.
    Gracias por la mención, cambié muchísimo aquel taller, aunque sigo trabajando los mismos temas, me dí cuenta que, más que aportar un método para la gestión de conflictos había que cambiar actitudes sobre nuestra disposición a cooperar con otros. Ahora el lema del taller es “intenta entender primero” 🙂
    Enhorabuena por el post y por tener el ojo tan fino a lo que de verdad importa.
    Bss

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  2. Muy buen post, gracias Vanesa! 🙂

    Hay veces en las que, después de haber explicado algo, pido que alguien lo parafrasee. Otras veces pido que me den un ejemplo según lo que han entendido. Ambas me están siendo de suma utilidad. Espero les sirva.

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  3. Muy de acuerdo Vanesa. Con sencillas preguntas como las que propones, o por ejemplo: “… entonces, si te he entendido bien quieres decir…” se ahorrarían un buen número de malos entendidos…

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